Hay artistas que intentan construir un personaje. Otros, sin darse cuenta, terminan revelándose a sí mismos en el proceso. RIVVAA pertenece a los segundos. Su proyecto no nace desde una estrategia, sino desde la necesidad de decir algo, de sentir algo, de transformar todo lo que lo rodea en sonido.
Desde San Pancho, Nayarit, hasta sesiones en Europa, su universo se mueve entre contrastes: lo crudo y lo emocional, lo espontáneo y lo intencional, lo que suena familiar y lo que no se puede explicar del todo. En esta conversación para Spotlight, RIVVAA no intenta definirse —porque sabe que ahí perdería fuerza—, pero sí deja ver las piezas que lo forman: su origen, su forma de crear, sus emociones actuales y la visión de todo lo que viene.
Esto no es solo una entrevista. Es una entrada directa a su cabeza, a su proceso y a la energía que está marcando esta nueva etapa.

Hay artistas que nacen de una escena… y otros que nacen de un lugar emocional. RIVVAA viene de ahí: del calor, del mar, de una mezcla cultural que no pide permiso para existir.
—¿Quién es RIVVAA más allá del nombre artístico?
“Un morro de la playa de San Pancho.”
Y con eso basta para empezar a entenderlo. Porque su identidad no está construida desde la industria, sino desde la vida. Desde crecer en San Pancho, Nayarit, entre el océano y una dualidad sonora marcada por casa: un padre mexicano que lo conectó con la música en español y una madre filipina que le abrió la puerta a artistas como Michael Jackson y David Bowie.
Dos mundos. Un mismo cuerpo. Un sonido en formación.
—¿En qué momento decidiste tomarte la música en serio?
“Siempre me ha gustado expresarme de diferentes formas, como la foto, el video, el surf, escribiendo, rapeando o cantando según yo. Tal vez no siempre fui el mejor, pero siempre me interesaba intentar contar historias y divertirme, siempre divertirme! Pero aunque la diversión sea la raíz de hacer música, siempre procuro hacer las cosas en serio o mínimo con intención, aunque sea escribir y grabar mam*das de rolas al comienzo, siempre con propósito o una intención”
Ahí está la clave: intención sobre perfección. RIVVAA no empezó queriendo ser artista. Empezó queriendo decir algo. Y en ese proceso —entre fotos, videos, surf, barras improvisadas— fue construyendo una voz propia.
Una voz que hoy no busca definirse.
—Tu música mezcla géneros como reggaetón, electrónica y club… ¿Cómo defines tu sonido hoy?
“Escuchas y te recuerda a algo que has escuchado algún momento en el pasado, pero no puedes definirlo completamente. Pero igual es lo más fresco que has escuchado jajaja como un poco de nostalgia pero igual se siente atemporal. O también podría ser nomas ruido.”
Y ese “ruido” es importante. Porque en un mundo donde todo quiere ser claro, etiquetable y vendible, RIVVAA se mueve en lo ambiguo. En lo que se siente antes de entenderse.
—¿Qué te inspira más: la pista de baile, internet o la vida cotidiana?
“La verdad es que me estoy inspirando todo el tiempo. Casi cada día encuentro algún sonido o una película que me mueve en alguna dirección. Me gusta ser una esponja y absorber todo. Si algo me gusta, tomo lo que me sirve e intento perfeccionarlo a mi manera.”
Absorber. Transformar. Soltar.
Así funciona también su música: como un collage emocional donde caben beats de club, memorias fragmentadas y momentos cotidianos que de pronto se vuelven canción.
—¿Qué buscas que la gente sienta cuando escucha una canción tuya por primera vez?
“Depende mucho en la canción, puede ser felicidad, querer saltar y bailar o acordarse de su ex. Sea lo que sea con que sea una reacción, o te ríes de mis barras o te enojas por alguna mam*da que dije.”
RIVVAA no está buscando aprobación. Está buscando reacción. Y eso cambia todo.
Su proceso creativo también refleja esa libertad.
—¿Cómo nace una canción tuya?
“Siempre estoy cambiando la forma en la que hago música, el año pasado estaba muy obsesionado con producir todas mis canciones yo mismo, pero ahora tengo ganas de colaborar con muchos productores que me gustan.”
—¿Improvisas o construyes cada detalle?
“Últimamente estoy improvisando, línea por línea.”
Hay algo casi instintivo en su forma de crear. Como si cada canción fuera un momento capturado en tiempo real, sin filtros, sin sobrepasarlo demasiado.
Pero no todo es impulso. También hay dirección.
—¿Qué tan importante es la estética visual dentro de tu proyecto?
“Muy importante… desde que empecé siempre grabé y edité mis videos con alguna dirección específica. Tal vez no tan buena, pero siempre con intención.”
Otra vez: intención.
Porque RIVVAA no solo hace canciones. Construye un universo donde sonido e imagen se alimentan mutuamente.
Un universo que hoy está atravesando una etapa emocional intensa.
—¿Qué emociones estás explorando en este momento?
“Últimamente me rompieron el corazón… entonces un poco de eso jajaja. Pero igual mucha diversión y otras cosas mientras creo.”—¿Tu música es más escape o confrontación?
“Creo que confrontar… hasta luego digo cosas que aún no me pasan y luego suceden.”
Hay algo casi profético en eso. Como si escribir fuera también invocar.
—¿Hay algo que no te has atrevido a decir en una canción?
“Al contrario… en cuanto se me ocurre algo maniaco, intento meterlo en una rola.”
Sin censura. Sin miedo. Sin filtro.
—¿Qué te mueve más: hacer bailar o hacer sentir?
“Sentir.”
Y sin embargo, logra las dos cosas.
Hoy, después de nueve años desde que subió su primera canción a SoundCloud, RIVVAA no se siente consolidado… se siente empezando.
—¿En qué momento de tu carrera estás?
“Me metí a mi SoundCloud y vi que subí mi primera rola hace 9 años… se me hizo loco. Pero siento que apenas voy empezando. Me falta muchísimo… pero voy disfrutando cada escalón.”
Ese es el mindset. No el de “ya llegué”, sino el de “esto apenas se está poniendo bueno”.
—¿Qué viene para ti en los próximos meses?
“Mucha música este año… y un álbum.”—¿Hay sonidos nuevos que quieras explorar?
“Muchos… cada día me inspiro para hacer algo nuevo, pero también quiero perfeccionar lo que ya soy bueno.”—¿Colaboraciones soñadas?
“Estoy emocionado de compartirles música que hice en España hace unos meses, colaboré con El Bugg un artista español muy duro, y produje rolas con el duro de nusar3000, Merca Bae y QueHicistebella de chile.”
El mundo se empieza a abrir, pero sin perder el origen.
Porque al final, todo regresa ahí:
al morro de la playa,
al que hacía música por diversión,
al que entendió que sentir siempre va primero.
RIVVAA no quiere encajar.
Quiere resonar.
RIVVAA no está persiguiendo un sonido perfecto, ni una fórmula que funcione. Está persiguiendo algo más difícil de atrapar: la sensación. Esa que aparece cuando una canción te mueve sin que sepas exactamente por qué.
En un momento donde muchos artistas buscan encajar en tendencias, él decide expandirse, equivocarse, improvisar y decir cosas que incluso lo sorprenden a él mismo. Su música no pide permiso, no se filtra, no se suaviza. Se siente.
Y justo ahí está su fuerza.
Porque mientras su proyecto crece —con nuevas colaboraciones, más música y un álbum en camino— lo que realmente se está construyendo es algo más profundo: una identidad que no depende de etiquetas, sino de emociones reales.
RIVVAA apenas empieza.
Pero si algo queda claro después de esta conversación, es que lo suyo no es seguir el camino… es ir creándolo mientras avanza.