POP: El pop que muta, no el que regresa

POP: El pop que muta, no el que regresa

El pop nunca se fue. Solo estaba esperando el momento correcto para transformarse.

En una escena nocturna donde los géneros parecen competir por relevancia —del techno al house, del perreo al hard dance— hay algo que empieza a moverse entre líneas: una relectura del pop, no como nostalgia pasajera ni como guilty pleasure, sino como un lenguaje vivo, mutable y profundamente colectivo.

Este 24 de abril, en Palmas, Tijuana, nace POP.FM, una propuesta que no busca traer de vuelta el pop, sino empujarlo hacia adelante.

El origen: identidad antes que tendencia

POP.FM surge desde algo sencillo pero honesto: tres DJs emergentes con una afinidad clara por el pop y una necesidad compartida de hacerlo sonar como merece.

“Era un sueño simple”, cuenta Kiwi, uno de los organizadores. Pero lo que comenzó como una idea puntual pronto reveló algo más profundo: un vacío en la escena.

Para ItGirl, la motivación fue aún más personal. “No encontraba mi identidad en la vida nocturna. Salía de las fiestas sintiéndome incompleta”. En medio de una oferta saturada de géneros específicos, el pop —ese que todos escuchan, pero pocos defienden en el club— parecía haberse diluido.

POP.FM aparece justo ahí: en ese punto donde la identidad y la música se cruzan.

El pop como lenguaje colectivo

Hablar de pop no es solo hablar de canciones. Es hablar de memoria compartida.

“Es un lenguaje”, dice Kiwi. “Son imágenes, referencias, momentos que capturamos y reconocemos colectivamente”. El pop, en ese sentido, funciona como un espejo cultural: refleja lo que una generación siente, consume y recuerda.

Y en la pista, ese lenguaje se activa de forma inmediata. No necesitas explicación. Solo conexión.

Por eso apostar por el pop en un entorno dominado por otros géneros no es un acto de resistencia, sino de reconocimiento: el pop tiene la capacidad única de unir.

Una noche sin prejuicios

Más que una fiesta temática, POP.FM se plantea como una experiencia emocional.

La intención es clara: liberar al pop del juicio.

“Quiero que la gente se divierta sin pensarlo demasiado”, explica Kiwi. “Que canten, bailen y conecten sin esa idea de que el pop hay que justificarlo”.

ItGirl lo lleva aún más lejos: “Que se olviden del ‘cringe’. Que sientan lo que es cantar tu canción favorita cuando nadie está viendo”.

En un contexto donde la vida nocturna puede volverse performativa —más sobre cómo te ves que cómo te sientes—, POP.FM propone lo contrario: autenticidad, familiaridad y goce puro.

Narrativa sonora: una transmisión en movimiento

La noche está pensada como un recorrido, no como una suma de sets.

“Lo vemos como una transmisión que va creciendo en intensidad”, describe Kiwi. Comienza atmosférica, contenida, y evoluciona hacia algo más físico, más libre, incluso caótico.

Cada DJ toma esa señal y la transforma.

El line up no fue una curaduría forzada, sino una extensión natural del proyecto: artistas que ya exploran el pop dentro de sus sets, cada uno desde su propia interpretación. La inclusión de Belaloona, referente local en este sonido, refuerza esa intención de construir algo sólido desde la escena de Tijuana

Pop mutante: entre la nostalgia y el futuro

Uno de los ejes más interesantes de POP.FM es su relación con el tiempo.

Sí, hay nostalgia —especialmente influencias de la década de 2010—, pero no como refugio, sino como punto de partida.

“La nostalgia conecta, pero lo contemporáneo da dirección”, explica Kiwi.

Hoy, el pop está en diálogo constante con géneros como el house, el disco y la electrónica. Las fronteras se han desdibujado: el pop suena más club, y el club suena más pop.

POP.FM nace justo en ese cruce.

¿Fiesta o movimiento?

Aunque esta es su primera edición, la visión es más amplia.

POP.FM no se limita a la pista: busca convertirse en una plataforma que explore el pop desde distintos ángulos, incluyendo contenido, narrativa y comunidad.

La meta no es solo crear una buena noche, sino una identidad.

“Queremos que la gente piense en una experiencia”, dicen. “Que POP.FM signifique vivir el pop de otra forma: más intenso, más colectivo y sin prejuicios”.

El inicio de algo

Toda primera edición es una declaración.

El 24 de abril no solo marca el debut de un evento, sino el inicio de una conversación: ¿qué lugar ocupa el pop hoy en la vida nocturna?

Si la respuesta es incierta, POP.FM no pretende definirla —prefiere hacerla bailar.

Y quizás ahí está su mayor acierto: entender que el pop no regresa porque nunca desapareció.

Solo muta.

Los sonidos detrás de POP.FM

Kiwi: el pop como universo digital y emocional

El proyecto de Kiwi se mueve en un territorio donde el EDM y el pop convergen con lo virtual. Sus sets están atravesados por la estética de los videojuegos, los paisajes digitales y una sensibilidad profundamente nostálgica.

Las referencias van desde la precisión melódica de Zedd y Porter Robinson, hasta la hiperactividad sonora de Ninajirachi y Frost Children, pasando por el corazón emocional de Robyn y la irreverencia de Charli XCX. A esto se suman guiños a soundtracks icónicos como Pokémon y Sonic, que refuerzan esa conexión generacional con lo digital.

En cabina, Kiwi construye algo más que energía: crea un espacio. Un lugar donde lo físico y lo emocional se liberan al mismo tiempo, donde la pista se convierte en un punto de encuentro entre el recuerdo y la euforia.


Richikito: intensidad, cuerpo y distorsión pop

Richikito lleva el pop hacia terrenos más crudos. Su sonido se sitúa entre el techno pop y el hyperpop, explorando una estética donde lo dulce se distorsiona y lo emocional se vuelve físico.

Influenciado por la escena alternativa latina y proyectos como Six Sex, su propuesta conecta con la energía de los raves y la música de alta intensidad. Aquí, el pop no es ligero: es pulsante, oscuro y cargado de tensión.

En cabina, su narrativa es directa: intensidad y nostalgia que chocan en la pista. Es el momento donde la noche se acelera, donde el cuerpo responde antes que la mente.

itGiRL: pop, identidad y performance

itGiRL entiende el pop como un reflejo sociocultural antes que como un género. Su sonido —dance pop, eurodance y electro pop— dialoga con distintas épocas, pero siempre desde una mirada consciente de lo que representa la música dentro de la cultura.

Sus referencias son tan icónicas como diversas: desde la energía despreocupada de Aqua y Cascada, hasta la actitud de Kesha, pasando por la influencia estética de los Club Kids de Nueva York y la sensibilidad digital de Tumblr en 2012.

Su descripción en cabina lo resume todo: “armar un carro nuevo con piezas viejitas”. Hay algo de reconstrucción, de reinterpretación constante. Su set se siente como un collage vivo, donde el pop se convierte en identidad, en fiesta y en acto performativo.

Conclusión: el pop como presente en expansión

POP.FM no busca validar el pop: parte de la idea de que ya no necesita permiso.

En una escena que constantemente persigue lo nuevo, este proyecto propone algo más interesante: resignificar lo familiar. Tomar aquello que todos conocemos —canciones, referencias, emociones— y colocarlo en un contexto donde puede sentirse distinto, más libre, más intenso.

La noche del 24 de abril no es un ejercicio de nostalgia ni un homenaje a lo que fue. Es una afirmación de lo que está pasando ahora mismo: el pop está mutando dentro del club, absorbiendo influencias, rompiendo prejuicios y encontrando nuevas formas de ser vivido.

POP.FM entiende algo clave: el pop no regresa, evoluciona. Y quienes estén en la pista, serán parte de esa transformación.